Tal vez un poco tarde, pero no quería dejar esto e lado.

Hace ya 5 años perdí a una de las personas mas honestas que haya tenido el gusto de conocer, estoy seguro que mi impresión de esta persona se replica en la mente de todos los que lo conocieron y disfrutaron de su presencia en este mundo.



Yo era una persona desinteresada por completo de lo referente a la muerte y sus consecuencias, nada mal viene el dicho "nadie sabe lo que tiene hasta que lo pierde", no puedo explicar de forma tan sencilla todo la marea de sentimientos encontrados que sufrí(y todos sufrimos) al enterarnos de la noticia.

No es el asunto inicial el por que, o el como, sino una tremenda sorpresa que ataca en lo mas profundo del "alma", o como quiera decirse. Es el sentimiento repentino de que has perdido algo tan preciado y tan poco considerado, la inmediata ayuda y apoyo familiar por supuesto que son un alivio. Pero jamás es suficiente; el sentido de la vida se pierde aunque sea por un instante, pero así es.

Nada puede reparar el dolor de una partida, no importa lo que digan, lo único que opta por hacer es seguir, no existe otro camino.

El dolor nunca se va, todos los días el recuerdo regresa, y tal vez, me da alguna fortaleza. No digo que no deban olvidar(aunque en ocasiones es deseable), pero no esta de mas recordar.

Prepárense para con sus allegados, nunca se sabe que frágil puede ser una vida hasta que se te escapa de las manos. Dense cuenta de lo que valen para su entorno, aunque no lo demuestren, el odio o peleas son algo, incluso una razón para mantener una relación.

Lo peor transcurre en la mente, el conflicto interno no es algo que se deba tomar a la ligera, mucho menos con personas de baja autoestima, es necesario ser fuerte. Nada prepara para estos momentos, y nada mas que el momento en si debería hacerlo.
No crean que nunca les va a pasar a ustedes, por que la vida es un momento, y así como llega pasa.

Amen lo que hacen, con quienes están, con quienes estarán. Por que el final de una vida no anuncia su llegada y la vida nunca es justa, por mas que la gente tenga fe en ella.